Hace diez años, el Señor le dijo a mi corazón: Kristi, todo lo que hiciste para convertirte en campeona mundial de esquí acuático, tendrás que hacerlo de nuevo para completar la tarea que te estoy dando. Me estaba llamando al territorio desconocido del ministerio penitenciario.

Al principio, esta nueva experiencia era emocionante. Las puertas de la prisión se le abrían de par en par a la revista Victorious Living y a mí para que hablara con los encarcelados.

Sabía que había encontrado mi vocación, pero pronto se puso difícil. La carga de trabajo se volvió pesada y los fondos eran escasos. Grité: ¡Señor, ayúdame! ¡No puedo con esto!”.

Luego pensé en la instrucción inicial de Dios y me recordé a mí misma que Dios me había dado esta labor y que, aunque era difícil, ya me había esforzado antes. Había enfrentado fuertes obstáculos para convertirme en campeona mundial, y ahora, con Dios, podía hacerlo de nuevo. Solo que esta vez, las recompensas serían eternas.

He pasado mucho tiempo reflexionando sobre mi carrera deportiva, pero últimamente he sentido la urgencia de identificar exactamente lo que (dentro y fuera del agua) me ayudó a convertirme en campeona. Terminar bien la carrera es importante para mí.

Ha sido divertido recordar y decidí compartir algo de mis experiencias aquí y en próximos números. Este tema también aparecerá en las enseñanzas en vídeo de mi canal de YouTube y en las tabletas de prisión mediante el canal Victorious Living.

A menudo la gente me pregunta: Kristi, ¿qué se necesita para ser una campeona en la vida?”. En mi experiencia, son precisamente las cosas que me ayudaron a llegar a la cima del esquí acuático.

Por supuesto, alcanzar la victoria requir sacrificio, concentración y disciplina más allá de lo habitual. Los títulos no me iban a llegar porque yo los deseara o alguien más quisiera dármelos.

Experimenté el triunfo al nivel más alto solo por lo que estaba dispuesta a hacer fuera de la vista de todos. Cada día exigía que eligiera hacer a un lado la incomodidad y que me presentara en un muelle de esquí, quisiera o no. Entonces tenía que decidir meterme en el agua y decirle: ¡Arranca! al conductor de la lancha.

Puede parecer fácil, pero no lo era. Y últimamente, he recordado todos los obstáculos que podrían haberme impedido seguir adelante.

Curiosamente, son las mismas cosas que pueden impedirnos llevar una vida victoriosa en Cristo.

Hagamos marcha atrás y veamos quién o qué puede estar intentando interponerse en nuestro camino para ser campeones.

Obstáculo 1: el dolor. Si usted ha sido deportista, sabe que el cuerpo duele, especialmente en la mañana. No recuerdo un solo día en que me despertara y pensara: ¡Guau, qué bien me siento! ¡Quiero llegar ya al muelle y esquiar!”. Cada mañana sentía que un camión Mack me había atropellado.

Me encontraba en una habitación de hotel en el extranjero, a horas de mi competencia, preguntándome cómo iba a agacharme para ponerme el esquí, y más aun para hacer el circuito. Problemas en las vértebras del cuello y la cintura, y un trastorno congénito de la cadera intentaron frenarme al principio de mi carrera. Si hubiera esperado a sentirme bien para esquiar, jamás lo habría hecho.

Mi objetivo aquí no es obtener simpatía o aplausos ni insinuar que hay que ignorar el dolor y seguir adelante en contra de nuestra salud (yo lo aprendí por las malas). Solo digo que el dolor diario intentaba detenerme. Todavía lo hace.

Y al igual que en el esquí, si esperase a sentirme lo suficientemente bien para hacer lo que Dios me ha llamado a hacer (esposa, madre, líder ministerial o editora), me quedaría en la cama. Eso no significa que haga a un lado los problemas graves. Más bien, significa que reconozco el dolor, lo atiendo si es posible y necesario, y luego decido seguir adelante lo mejor que pueda, a menudo con la ayuda de otros.

En la vida, el dolor siempre se hace sentir. La pregunta es si lo dejamos tener la última palabra.

Obstáculo 2: voces negativas. No solo el dolor intentaba impedirme avanzar hacia la victoria, sino también algunas voces, tanto internas como externas. Todas tenían un mismo objetivo: distraer e infundirme miedos y dudas.

Una voz interna rugía temprano en la mañana y me seguía hasta el muelle. Me recordaba todas las razones por las que nunca sería campeona. A veces esos pensamientos negativos provenían de cosas que alguien había dicho o no dicho. Pero por lo general, salían de mi propio diálogo interno. Era mi peor crítica.

Las voces externas se manifestaban en diversas formas. Algunas venían de los altavoces cuando los comentaristas cuestionaban mi capacidad para llevarme el oro a casa. Otras eran del público, como en Melbourne, Australia, cuando 100 mil espectadores gritaron a la vez desde la orilla: “¡Cáete!”, cuando estaba por salir de la rampa de salto. Yo era su entretenimiento y esperaban ungran colapso.

Otras venían de mis competidores, sus entrenadores e incluso sus familiares. Una vez un padre de actitud muy agresiva se aseguró de decirme lo bien que estaba esquiando su hija cuando yo entraba al agua para competir. En otra ocasión, me envió una postal de Navidad con una foto de su hija con trofeos, como para recordarme que me estaría esperando. ¿No es increíble?

La realidad es que siempre habrá gente que no nos desee el bien. No todo el mundo quiere que tengamos la victoria. Sin duda Satanás no quiere que realicemos los propósitos de Dios (Juan 10:10).

Nuestra tarea es silenciar esas voces negativas y reemplazarlas por la de la verdad de Dios. Profundice en Su Palabra (la Biblia) y descubra quiénes somos y de qué somos capaces según el Señor.

Obstáculo 3: las circunstancias. Una vez que superé el dolor y las voces negativas, llegaron los obstáculos de las circunstancias difíciles, aterradoras y a menudo injustas: el viento, la lluvia, las olas, objetos en el agua y equipos que se averiaban.

En el Campeonato Mundial Júnior de 1985 en Quebec, Canadá, enfrenté la injusta situación de una intensa lluvia. El cielo se abrió y el agua empezó a caer por montones justo cuando me ponía el esquí. No había rayos, así que el torneo no se detuvo. Sabía que si me negaba a salir del muelle, desaprovecharía una posible victoria. Hasta el día de hoy, ese es uno de mis triunfos favoritos porque fue de los más difíciles. Enfrentar los desafíos y salir victorioso tiene algo que te queda grabado para siempre.

También había otros obstáculos, como los animales. A los caimanes les encantaba el agua a primeras horas de la mañana y al final de la tarde tanto como a mí. Mi esposo, Tim, daba una vuelta en la lancha para remover el agua y ahuyentar a esos seres.

Una vez conté 14 serpientes de agua alrededor del muelle justo cuando mi entrenador me decíaque me metiera. Entré porque no quería perder la oportunidad de aprender de los mejores y perfeccionar mis habilidades.

Qué interesante. En todos esos años de esquiar en aquellas aguas llenas de bichos, ni un caimán ni una serpiente me atrapó… aunque sí choqué con algunos patos. Resulta que la mayoría de esos animales me tenían tanto miedo como yo a ellos. La verdad es que las cosas que pensamos que nos harán daño normalmente no pueden o no quieren. No insinúo que no hay que cuidarse. Solo digo que si queremos avanzar con Dios, no podemos dejar que nos intimide lo que vemos. ¡El Señor es más grande!

Amigo, en la vida hay dolor, voces negativas e hirientes, y circunstancias injustas y aterradoras, que muchas veces nos miran de frente. Pero no se preocupe. Solo pueden quitarle la victoria si usted se lo permite.

Con la muerte de Su Hijo, Dios ya ha pagado el precio para que tengamos una vida victoriosa. Él nos ha dado Su Espíritu Santo. Usted solo tiene que seguir levantándose, avanzar y decirle que sí.

No, no será fácil, pero usted saldrá victorioso. Dios lo acompañará a atravesar esas aguas difíciles y aterradoras (Isaías 43:2). Y si Él está con usted y a favor de usted, nada podrá detenerlo. (Vea Romanos 8).

Pregúntese esto: ¿Qué obstáculo le impide avanzar a usted? ¿Qué voces están influyendo en susdecisiones? ¿El miedo, la inseguridad y las críticas externas, o la voz firme de Dios? ¿Qué acciones de disciplina puede tomar para enfrentar la presión, las pruebas y mayoresresponsabilidades?

Kristi Overton Johnson motiva a las personas y les da herramientas para que logren la victoria mediante sus historias, conferencias y ministerio de prisiones. Para más información, visite kojministries.org.